Panamá ::

Hablar en este espacio de la trayectoria del caricaturista Peña Moran, estaría incompleta si antes no nos remontamos a su adolescencia y de sus primeros pininos en el dibujo, algo que demostró desde muy pequeño y al entrar a sus estudios primarios sus maestros notaron su habilidad por el diseño artístico, y ya a los nueve años por el interés de su madre al ver su destreza en las artes, lo envió cada verano durante las vacaciones escolares a cursos de dibujo en la Escuela De Bellas Artes en interés de que él adquiera los mejores conocimientos en la expresión del arte.

Fernando Peña Morán, realizando uno de sus trabajos en El Siglo

Y en realidad esas primeras bases fueron muy importante en la vida de éste artista, pues su estudio del Arte no dejó que muriera su habilidad, ni su interés por el dibujo, habilidad que influyó en su vida personal, estudiantil y profesional.

Más luego, en años posteriores, al ingresar a sus estudios universitarios en la Facultad de Arquitectura y como parte de sus materias practicó acuarela y acrílicos con los reconocidos profesores y maestros del arte, Trujillo, Cedeño y Sandra Chanis de Bonds. Verdaderamente fue allí en esa facultad y por hacerle bromas a los profesores y compañeros es desde ese instante que empezó a practicar esquemas y bocetos que luego se convertirían en lo que hoy a logrado desarrollar este prestigioso artista en este difícil arte como es La Caricatura.

Durante un dialogo directo con el artista Peña Morán, y en pleno ejercicio de su trabajo profesional, él nos indicó que fue allí donde realmente inició el desarrollo real de su formación intelectual.

“Allí no quedo todo”, subraya Morán tocando unos de sus pinceles y describiendo sin que el mismo se diera cuenta que era observado por nosotros la habilidad que mantenía al tomar en la otra mano una plumilla ante de pulsar otro trazo sobre el papel.

De él, quienes lo rodean, se puede decir muchas cosas porque unos le dicen “profesor peña” y otros, sus colegas: simplemente maestro. El éxito de su camino no quedó allí, ya que por su habilidad en el dibujo ilustrativo, logró trabajos en distintas instituciones en el área de la publicidad o relacionados con la impresión y edición, experiencias que le abrieron más el campo de las artes gráficas.

Y es en esta de su vida donde también se le presenta una gran oportunidad al pedírsele colaborar en un semanario político, y fue allí en El Semanario “Ahora” del año 1979, donde queda marcada su primera oportunidad como profesional para realizar caricaturas políticas, ya que en esa forma casi intelectual, por así decirlo a juicio de analistas que han podido conocer el humanismo del arte en la figura de Peña Morán, es desde ahí donde nace una estrecha relación con el periodismo y por ende se da a conocer en la opinión pública nacional, para en pocos años trascender al plano internacional como lo demuestra sus carreras de premios y galardones de los cuales podremos detallar más adelante.

Los medios de comunicación social realmente marcaron los pasos de este intelectual de la plumilla y el pincel. La Editora Renovación le da una oportunidad, y así en marzo de 1981 en el diario Crítica realiza su primera caricatura en un periódico profesional, de eso ya hace 23 años, pero la lucha y el aprendizaje en caricaturas apenas comenzaba, ya que él era un dibujante ilustrador y no un caricaturista en su forma pura. Debe decirse con honestidad, en el periódico, también sus estudios posteriores en el periodismo inculcaron en Peña Morán parte de la madurez y teoría necesaria para la creación.

Gracias a su trabajo profesional en el Periódico, y por una invitación a representar a Panamá durante el año 1988, viaja al I Encuentro Latinoamericano de Caricaturistas en la CIESPAL con sede en Quito, Ecuador. Allí en esa reunión se codeó con la crema y nata de los caricaturistas latinos de la época como son Helio Florez, Oki, Hermenegildo Salvat, Hector Osuna, Zapata, Roberto Fontanarosa, Asdrúbal de La Torre, Roque, Hervi, Pancho entre varios más; este roce e intercambio de experiencias abrió más su visión de caricaturista y transformó por completo el estilo de Peña Morán, que ya no fue el mismo de allí en adelante, era la época de transformar, y seguir aprendiendo para innovar.

Después del cambio dramático de vida política en Panamá, por la invasión de 1989, y al entrar en la era democrática, y por la apertura de varios partidos políticos y nuevos periódicos, en diciembre de 1990 entra a laboral al Periódico El Siglo, en ese mismo diario, se crea dos años después el semanario de humor El Camaleón, en donde también le toca laborar y crea mas expectativas y le abre mas el campo de la caricatura a Peña Morán, situación que mejora su estilo.

Peña Moran no detiene su marcha por el desarrollo profesional. En estos primeros años de la década del 90 ingresa a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá, en donde depura su estilo y toma clases con los conocidos pintores Sinclair, Dutary, Chongneto, Cedeño, Madrid, Polo mejorando su estilo y conocimientos sobretodo en la figura humana; ya que el profesor Juan Manuel Cedeño, excelente pintor y experto anatomista, se preocupó mucho por mejorar la capacidad de él como artista, sobretodo en la figura humana al recomendarle mucha práctica en el dibujo natural porque a juicio del profesor de allí podría mejorar más su estilo profesional en la caricatura e ilustración.

En 1994 este joven intelectual panameño recibe nuevamente una invitación a participar en la II Muestra de Caricatura Iberoamericana, con sede en La Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, España como expositor, honor que aceptó y cada año ha sido invitado a todas esta Muestras en esta prestigiosa Universidad en reconocimiento a su gran habilidad.

Asimismo, la trayectoria de Peña Morán no se detiene. El dominio de su pincel sobre el papel y la fuerza de sus puños también son un golpe en los planos políticos que dejan marcadas huellas en la opinión pública al ejercer con un humor ético critica directa para enfrentar la corrupción.

Peña Morán, sostiene el trofeo al que se hizo acredor el el Foro Nacional de Periodistas 2004 por sus Caricaturas.

Este caricaturista ya es una autoridad en Panamá, sus trabajos intelectual se ven en bancos, establecimientos públicos y también van de manos en manos, de periódicos en periódicos; o también porque no decirlo, de los jefes de Estado hasta el más humilde de los políticos llevan viva la imagen de Peña Morán, un profesional que representa al país con honor en su lucha por la libertad de expresión y en el cual el pensamiento humanista encierra una razón de ser.

Realmente, dicen quienes lo conocen, él mantiene un estilo populista. Pero sus ecos nos llegan de muchas parte, sobre todo indenficándose con los problemas cotidianos, el dolor de un niño frente a la indiferencia social o de aquel ciudadano que no tiene voz para hacerse oír o protestar ante los poderosos.

Finalmente, la caricatura de Peña Moran ya es internacional. Y aunque él mismo en su humilde palabras dice que aún le falta muchos en el camino profesional para muchos de sus críticos más acérrimos es este artista un intelectual panameño que ha traspasado las fronteras internacionales porque sus caricaturas no son políticas; son algo más: Es un ideal o la fuerza de ese humanismo que los sociólogos de este siglo como la nueva batalla por la libertad mundial y el símbolo de la paz.